Mi confrontación con la docencia
Aún cuando siempre
he dicho que ser docente es lo mejor que me ha pasado en la vida, no puedo
dejar de recordar el sufrimiento y la desesperación que me invadió antes de
poder cruzar la puerta del aula y presentarme con los alumnos como su nueva
profesora.
Cuando
termine mi carrera en Comunicación y periodismo en 2004 me di cuenta que no era
lo que yo deseaba y aún peor, que no tenía la oportunidad de ingresar a dar
clases porque no tenía la experiencia ni
estaba titulada.
Mi primera
experiencia en el área laboral estaba enfocada a la redacción y la elaboración
de entrevistas en el periódico Novedades de Acapulco, era un trabajo bastante
pesado, pasaba noches sin dormir, días sin comer y no tenía tiempo para disfrutar
de mi familia y amigos, mucho menos de redactar mi trabajo de tesis para
obtener el grado como licenciada.
Recuerdo que
una tarde, recién salida del hospital, mi mamá me insistió en regresar a la
Ciudad de México para trabajar en mi titulación y lograr conseguir un trabajo
mejor que el que desempeñaba en ese momento. No fue una decisión fácil, ya que
tenía debía dejar una rutina que hasta ese momento, para mí, era mi vida.
Por fin me
convenció mi madre, regresé a la universidad para comenzar mis trámites y en
uno de esos días, recibí la llamada de mi mejor amiga Edna que me comenta fue
despedida de la escuela donde laboraba porque no estaba titulada y no
encontraba trabajo.
De inmediato
nos pusimos a trabajar y en seis meses, gracias a una muy buena asesora,
terminamos la tesis, pero yo seguí sin trabajo.
Una de las
actividades que realicé mientras terminaba todo el proceso de titulación fue
vendiendo prótesis dentales con mi hermana, visitaba los consultorios, les
ofrecía el producto y me encargaba de repartirlos en la fecha y hora
determinado. Aún cuando era un trabajo muy bien remunerado no estaba satisfecha
con la actividad, aún existía en mí la necesidad de formarme como profesora y
poder ingresar a una institución a dar clases.
¿Cómo me
hice profesora? Un buen día mientras viajaba en una combi a repartir un trabajo
a un dentista, me llama Edna y me dice: “Val necesito que me ayudes, qué estás
haciendo ahorita (refiriéndose al trabajo), en unos días salgo de viaje a Poza
Rica y lo más seguro es que me quede por allá un buen tiempo y te recomendé con
la directora de la escuela en la que trabajo para que te quedes a cubrir mis
grupos, les urge”.
No podría
describir la emoción, alegría y gusto que me dio escuchar tal cosa, al
principio me desconcertó, no entendía nada, pero después de un rato entendí que
mis oraciones habían sido escuchadas, pues uno de los principales obstáculos
para dar clases era la falta de experiencia, cosa que nos les interesó a las
autoridades de la escuela por la urgencia que tenía por contratar a alguien que
iniciara en solo tres días a laborar.
No puedo
negar que el primer semestre fue un rotundo fracaso, no tenía las clases
preparadas, me sobraba tiempo en cada hora y no tenía ejercicios para reforzar
los temas vistos, pero lo terminé.
Conforme
fueron pasando los años fui tomando la famosa “experiencia” organizaba mis
clases, elaboraba actividades, distribuía mi tiempo y conocía a cada uno de mis
alumnos.
¿Por qué? Ahora
con solo cuatro años de experiencia, no solo puedo decir que me apasiona mi
trabajo, me gusta prepararme para ser mejor cada día en el aula y busco
fomentar este mismo gusto por el estudio en mis alumnos, por eso me preparo e
invierto tiempo en talleres y cursos que me puedan abrir las puertas en el área
laboral, ya que he podido mezclar mi carrera con la práctica docente.
¿Qué motivos
de satisfacción e insatisfacción? La docencia es la única actividad por la que
creo vale no dormir, no comer y no tener tiempo de descanso, pues la mejor
retribución es ver a jóvenes que fueron tus alumnos, que se están superando y
te recuerdan por alguna enseñanza que ha marcado su vida.
¿Qué ha
significado ser docente? Para mí ser docente ha significado madurez en mi vida,
es una de las labores más arduas que una persona puede realizar, somos
responsables de fomentar, o en su caso, afianzar valores en los jóvenes
inmersos en la violencia, la degradación de la persona y la falta de carácter y
compromiso ante la vida.
La docencia
me ha permitido confrontarme conmigo misma y reconocer mis carencias y
debilidades, pero también mis fortalezas y habilidades, aspectos que en ambos
casos busco enriquecer o modificar para ser de impacto en la vida de los
jóvenes, no por ser la profesora que más sabe o domina el tema, sino por ser la
docente que logra captar las necesidades de sus alumnos y que lograr relacionar
los contenidos del programa con los intereses de sus estudiantes para que
logren un verdadero aprendizaje.
Por ello
además de prepararme contantemente dentro del área pedagógica con cursos y
talleres, esta especialidad me ha dado la oportunidad de conocer y experimentar
conocimientos nuevos con los que mi trabajo se ha visto enriquecido y mejorado,
no solo en el aspecto profesional sino personal, pues me motiva a que comparta la
responsabilidad del conocimiento y los contenidos con mis alumnos, quienes se
han vuelto un gran apoyo para mí como profesor además de que ellos se sienten
libres de pensar y decidir compartir sus ideas de forma responsable.
Creo que
estos estudios además de ofrecernos mejores condiciones laborales y mayores
conocimientos, nos brinda un sinfín de oportunidades de crecimiento personal
desarrollando las competencias que como docente debemos tener y esto lo podemos
realizar en colaboración con los alumnos, pues con ellos podemos aprender de
sus incontables experiencias.